abril 2, 2020

Las huellas del jardín (Parte 14)

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Al día siguiente, a la hora del almuerzo, el director la llamó a su despacho. Una vez allí le dijo que después de todo el esfuerzo que había hecho y gracias al programa de radio, había conseguido organizar una conferencia. A ella asistirían todos los grandes directivos de la educación. Si quería cambiar el sistema, esta era su oportunidad.

Rocío no podía creerlo, aquella noticia era increíble, por lo que tanto tiempo había luchado estaba a punto de hacerse realidad, tendría la oportunidad de dirigirse a las personas que verdaderamente tenían en sus manos la posibilidad de cambiar el sistema educativo.

Al salir del despacho y sin ni siquiera pensar en ello, llamó a Marco, estaba muy contenta y quería compartirlo con él. Esa misma tarde quedarían para celebrarlo.


Al escuchar la alarma alargó el brazo y la apagó, Rocío estaba despierta desde hacía un buen rato, de hecho tampoco es que hubiera dormido demasiado aquella noche.

Aquel día era la gran conferencia, el momento que había estado preparando durante los últimos meses y estaba muy nerviosa.

«¿Habrá pasado algo con Jolene?» – la misma pregunta volvió a rondar por su cabeza.

La noche anterior había estado esperando a Jolene, que le dijo que vendría a verla antes del gran día, pero no había venido. Como las otras tantas veces que se había hecho aquella pregunta durante la noche, se respondió que no pasaba nada, Jolene seguro estaba bien y simplemente no habría podido venir.

Ralaura estaba creciendo demasiado rápido, zonas nuevas y desconocidas para todos aparecían cada vez con más frecuencia. Probablemente estarían explorando algún lugar nuevo.

Intento alejar aquel pensamiento de su cabeza. Aquel día era muy importante, ya que todo lo que había conseguido hasta ese momento podría seguir creciendo para convertirse en una realidad y con ello salvar Ralaura y a todos sus habitantes, o podría quedarse en un pequeño gesto que nunca llegó a nada.

Aquel pensamiento era igual de angustioso, así que respiró hondo y se levantó de la cama.

Mientras se preparaba repetía el discurso en voz alta. Se lo sabía de memoria, pero necesitaba concentrarse en algo para que su cabeza dejara de dar tantas vueltas.

Continuará…

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