agosto 14, 2020

Las huellas del jardín (Parte 13)

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Rocío le contó todo, como conoció a Kandur, como descubrió Ralaura y todo lo que había hecho desde entonces. Marco no dijo nada durante toda la historia. Rocío también le habló de Kimer, le explicó que le había conocido, y que por eso sabia su nombre, nunca había unido a Kimer con él hasta esa misma tarde cuando le escuchó describirle, fue ahí cuando se dio cuenta de que era él quien le había creado. 

Marco se quedó mirando por la ventana durante unos minutos que parecieron eternos, Rocío no quiso decir nada más, entendía que todo lo que le había contado parecía demasiado increíble y estaba esperando que él se levantara y se fuera, o que la llamara loca, cuando Marco empezó a hablar.

  • ¿Podría yo visitar Ralaura? Me encantaría volver a ver a Kimer. Y me encantaría traer a Lucia, la haría tan feliz. ¿Crees que sería posible?
  • Supongo que sí, pero tengo que hablar primero con Jolene y los demás.

Al despedirse Marco le dio un beso, fue un beso sencillo, pero que la lleno de alegría, hacía mucho tiempo que no se sentía así. Marco le inspiraba confianza, se sentía a gusto a su lado, y ahora que le había contado la historia de Ralaura sentía un gran alivio, todo aquello era una gran responsabilidad y poder compartirlo con alguien más era agradable.

El sábado por la mañana, en cuanto vio a Jolene, le contó como había conocido a Marco, y como él le había ofrecido su ayuda en aquella complicada tarea. Después buscó a Kimer y le habló sobre Marco, pensaba que debía hablar con él y tener su aprobación antes de plantear la cuestión a los demás de si era posible que Marco y su hija visitaran Ralaura.

Todos aceptaron y se pusieron de acuerdo para que al día siguiente los dos se unieran a ella en la visita.


El domingo por la mañana Marco y Lucia la acompañaron a Ralaura. Rocío no podía dejar de mirarles, era maravilloso ver a alguien más disfrutando de toda la magia de aquel lugar. Le encantó ver la expresión de Marco al encontrarse con Kimer después de tantos años, los dos volvieron a ser niños, y se contaban historias interrumpiéndose el uno al otro todo el tiempo.

Mientras tanto Lucia corría por Ralaura, jugaba con todos sus habitantes, no podía estar más feliz, no dejaba de reír y parecía no cansarse nunca.

Dedicaron el día a pasear, Rocío le hizo un tour por Ralaura, acompañados por Jolene y Kimer, éste ultimo les hablaba de todos los nuevos lugares que estaban apareciendo. Disfrutaron también de todos los nuevos habitantes, que cada vez eran más. Su actitud era diferente, eran más joviales y no dejaban de jugar ni un solo segundo.

Mientras observaban a un grupo de unos cuatro amigos, se dieron cuenta que algunos de ellos desaparecían de repente y más tarde volvían a aparecer. Al preguntar el motivo, Jolene les explicó que desaparecían porque iban al mundo de los humanos para jugar con los niños.

Al volver a casa aquella noche, Lucia se quedó dormida en el momento de tocar el sofá, las emociones del día la habían agotado. Rocío y Marco, por el contrario, no sentían nada de sueño, estaban entusiasmados y ninguno de los dos parecía querer despedirse.

Rocío le invitó a tomar algo, y él aceptó sin pensárselo dos veces. Pasaron horas hablando sobre todo lo que habían visto aquella tarde. Al despedirse se besaron y con el recuerdo de aquel beso Rocío se fue a dormir.

Continuará…

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