agosto 14, 2020

Las huellas del jardín (El final, Parte 1)

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La sala estaba llena de gente y todos la miraban a ella. Era el momento

  • Gracias a todos por venir. Lo que tengo que decirles es muy importante. Como todos sabéis estamos aquí reunidos porque creemos que hay una mejor manera en la que educar a los niños del futuro. Durante muchos años hemos dejado que la educación elimine la parte más importante del ser humano, que es su creatividad. Esa parte de todo ser humano, que nos ha regalado tantas obras de arte de la mano de grandes artistas, pero que sin embargo no nos preocupamos de cultivar y nutrir. Me gustaría proponer un cambio en nuestra educación….

Rocío paró en seco. Era imposible….

Tres hombres grises la miraban desde el final de la sala, estaban ahí de pie, con sus gabardinas y sus sombreros y nadie parecía verles excepto ella.

  • Necesitamos….

No podía seguir, «¿qué están haciendo aquí?» se preguntaba cuando de repente vio que uno de ellos levantaba un brazo y en su mano estaban las alas de Jolene.

De repente volvió a ver donde estaba, los ojos de todos los allí presentes estaban posados en ella y la miraban expectantes.

  • Perdón. Como decía….necesitamos hacer un cambio en la educación. Crear un sistema educativo que haga que los niños no solo desarrollen la capacidad de memorizar, sino hacerlos capaces de pensar por sí mismos, de tener sus propias ideas y de que persigan sus sueños, de que hagan aquello que les gusta y que sigan creyendo porque creer es crear, y ellos crearan el mundo del futuro. Y es nuestro deber darles la mejor oportunidad.

Después de un momento de silencio, empezaron los aplausos. Rocío espero solo unos segundos y se despidió del público. Ahora tenía que encontrar a Jolene.

Marco la esperaba detrás del escenario.

  • ¡Has estado genial! ¡Lo has conseguido!…
  • Marco – lo interrumpió ella – tenemos que encontrar a Jolene, los hombres grises, ¡¡vamos!!

Marco salió corriendo tras ella.

  • Yo conduzco – dijo tocándole el brazo mientras Rocío intentaba abrir la puerta del coche.

Sin decir nada, se montó en el asiento del copiloto y una vez dentro empezó a hablar atropelladamente.

  • Los hombres grises estaban en la sala, tenían las alas de Jolene…es por eso que no vino ayer, sabía que le había pasado algo y no he podido hacer nada, ha vuelto a pasar lo mismo, la perderé igual que a Kandur…..Vamos a casa, tenemos que averiguar qué ha pasado.

Continuará…

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