septiembre 24, 2020

La rareza de la amabilidad

El otro día pedí comida china a domicilio, y me hizo gracia porque al llamar para hacer el pedido (en los chinos siempre llamo porque no se muy bien cuales son sus platos y prefiero hablar con ellos directamente), le dije “Hola, buenas noches, ¿Qué tal?”, la persona al otro lado del teléfono, una mujer en este caso, se quedo sin palabras al oír la pregunta y tardo varios segundos en responderme “pues bien y tu ¿que tal?”.

Este simple detalle me hizo darme cuenta de lo poco acostumbrados que estamos a tratarnos bien los unos a los otros.

La mayoría (por no querer ser mala) de las personas son educadas, ya sea porque los han educado así o porque su trabajo se lo exige, pero hay muy pocas personas que realmente sean amables de verdad.

Es por eso que cuando entramos en cualquier establecimiento y nos encontramos con esos, tristemente raros especímenes, que son genuinamente amables, nos sorprende tanto y nos hacen irnos con una sensación especial. Es la razón por la que compramos en un determinado lugar, por lo que elegimos ir a un bar y no al de al lado.

Después de echarme unas risas con mi novio a costa de este detalle empece a pensar en nuestras vidas, en la sociedad en la que vivimos, en nuestro día a día, y me di cuenta de que es muy raro ver felicidad a nuestro alrededor.

Podemos ver gente graciosa, o divertida, pero es complicado ver a alguien que inspire felicidad. Con esto no quiero decir que la gente no sea feliz, simplemente creo que estamos tan absorbidos por todo lo demás, que no dedicamos ninguna atención a las relaciones diarias, ya sean comprar el pan, tomarnos una cerveza, o ir en el metro.

Mi pregunta es ¿Por qué? ¿Cómo hemos llegado a esta situación en la que la gente ni siquiera da los buenos días cuando entra en un sitio donde hay mas gente?

Y mi respuesta no es que seamos malas personas, o maleducados o groseros, lo que pienso es que estamos tan absorbidos en nuestros propios pensamientos, que estos pequeños pero importantes detalles se nos escapan y nos pasan desapercibidos.

Es cierto que hay una minoría que simplemente es malaje (dígase de una persona grosera o maleducada), pero es una minoría. El resto de personas, o al menos eso me gusta pensar, son  buena gente, pero simplemente se han perdido, se han dejado llevar por esta marea incontrolable de sucesos, pensamientos, problemas, quehaceres, y demás a los que todos nos enfrentamos a diario.

Si nos detenemos un minuto a pensar en las veces que una simple sonrisa, un simple buenos días, que tal, o un sincero que pases un buen día, han conseguido iluminar nuestro humor, le concederíamos mucha mas importancia. Y si tenemos en cuenta que es gratis, rápido y fácil, no puedo buscar ninguna razón para no hacerlo.

Si además, como yo, también crees en la energía, te darás cuenta de la buena energía que emanas cuando concedes estos pequeños detalles y por su puesto la buena energía que recibes cuando vuelve a ti.

Busca transmitir buena energía a los demás, porque cualquier persona con la que te cruces en cualquier momento o circunstancia está viviendo su propia guerra interior y con tan poco puedes cambiar su día, y cuando seas tu quien lo necesites, te aseguro que alguien estará ahí para devolverte el favor.

Piensa en lo fácil que seria vivir si nos dedicáramos a generar felicidad, amabilidad, cariño o amor, en lugar de generar odio, desconfianza, crueldad y amargura. Porque aunque creas que soy drástica, ésta es la verdad. Aunque no insultes, o golpees, o mates a nadie, podemos generar todos estos sentimientos negativos con nuestra actitud, que nos envuelven en un frenesí que nos deja exhaustos al final de cada jornada, con solo ganas de mirar la televisión y esperar a que llegue la siguiente.

Por todo esto mi consejo es; no disfrutes solo de los días especiales, haz especiales todos los días.

6 comentario en “La rareza de la amabilidad

  1. Me gusta todo lo que escribís, Elvira, gracias por transmitir con sencillez y claridad ideas tan profundas. A veces solo necesitamos eso: que nos recuerden lo importante con amorosidad. Y eso hacés vos!

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